Salud bucal en el adulto mayor

Las enfermedades bucales en el adulto mayor son un problema considerable que a menudo no recibe la atención que sin duda alguna merece. Al igual que sucede con otros tantos cambios físicos y fisiológicos decisivos propios de la llamada tercera edad, también la cavidad bucal sufre sus propios problemas y sus dolencias específicas, que con frecuencia se manifiestan de manera peculiar y con mayor presencia en el espectro de edad que asociamos a la senectud.

De hecho, cuando pensamos en patologías más presentes o frecuentes en la ancianidad, lo primero que nos viene a la mente son dolencias óseas como la osteoporosis o la descalcificación, problemas musculares como el reúma o articulares como la artritis y la artrosis, o patologías y trastornos neurológicos como los accidentes cerebrovasculares o las demencias. Sin embargo, también existen problemas y enfermedades de la boca en las personas mayores, que asimismo merecen la prevención y atención que han de corresponderles.

¿Por qué es tan importante una buena salud bucal en el adulto mayor?

La salud bucal, llegados a una determinada edad, debe ser objeto de un especial cuidado, puesto que hay que acabar con la idea de que sí o sí, de manera ineludible, fatal e inevitable, hay que perder los dientes. Más bien por el contrario, si el cuidado que se lleva a cabo es adecuado, nuestros dientes nos pueden acompañar toda la vida. No necesariamente la ancianidad ha de ser, por fuerza, la era de la dentadura postiza. Como en otros tantos aspectos de un envejecimiento saludable, es posible y fundamental mantener una salud y un tren de vida sanos que nos permitan seguir disfrutando de las cosas de cada día sin que hayamos de vernos abocados a ese abandono y fatalidad que muchos quieren ver en la senectud. No es una era de abandono ni de muerte en nuestra vida: es una etapa en que también debemos cuidarnos, y en que podemos y debemos seguir aprendiendo cosas nuevas, relacionándonos, etc.

Lo más aconsejable es tener revisiones dentales con frecuencia en el transcurso de la vida, así no surgirán problemas que no tengan remedio por haberse diagnosticado muy tarde. Además, es preciso tomar desde muy pronto unos hábitos de salud e higiene bucodental que habrán de ser lo más saludables posible.

Enfermedades bucales más frecuentes en el adulto mayor

Caries dental

En la tercera edad es frecuente aumentar el consumo de azúcar entre comidas, y la combinación de azúcar y almidón aumenta la aparición de las caries en ellos. Ello hace de la caries una de las más frecuentes enfermedades de la boca en ancianos.

En cuanto al tratamiento más efectivo para evitar este problema debe de ser la prevención, un control más exhaustivo de la dieta así como el uso de compuestos fluorados en pasta y en colutorios, será el odontólogo quien recomiende el más adecuado.

Enfermedad periodontal

Cuando ya se produce una pérdida del soporte dentario, en este caso resulta fundamental el tratamiento preventivo tanto en clínica como la persona mayor llevándolo a cabo en su casa.

Xerostomía o boca seca

Más concretamente es una disminución de la saliva, lo cual conlleva a tener labios secos, mucosa seca e hipersensible y fisuras en la lengua, lo cual puede originar disfagia (dificultad para la deglución), disfonía (dificultad para hablar) o disgeusia (alteración del gusto) y por lo tanto, problemas en cuanto a masticación y habla.

Es más probable que este problema surja en ancianos al tener una mayor ingesta de fármacos y medicamentos.

Y es que, la carencia de saliva supone un agravante ya que es esencial para la limpieza de la boca y la protección de caries ante dichos fármacos.

En cuanto al tratamiento resulta esencial eliminar los factores que lo causan en la medida que se puede, sino se pudiera el odontólogo debería aconsejar una serie de pautas para disminuir los efectos adversos de esta enfermedad. Y aunque sea un tratamiento complejo es importante tener en cuenta ciertas medidas preventivas como una correcta higiene y cuidado adecuado de la prótesis. Ello nos ayudará a tratar esta dolencia, sin duda una de las más presentes enfermedades bucales en el adulto mayor.

Candidiasis orales

Esta enfermedad, es más conocida como hongos y tiene una mayor aparición en personas mayores al darse en esa etapa de la vida alteraciones endocrinas, diabetes descompensada, hipotiroidismo o hemopatías o desnutrición etc.

En cuanto al tratamiento es fundamental eliminar los factores que favorezcan su aparición, como es el caso de la placa bacteriana, y ampliar la higiene, sobre todo en las personas mayores que tienen prótesis, las cuales deberían retirarla por la noche y extremar la higiene en ella, incluso si hubiera incrustaciones en la prótesis puede sumergirse en una disolución de vinagre en agua o el uso de medicamentos antifúngicos que el odontólogo prescribirá.

Consejos para mantener una buena salud bucal en el adulto mayor

Los consejos para que una persona mayor mantenga una correcta salud bucal y prevenga en cierta manera todas las enfermedades bucales que hemos detallado anteriormente son los siguientes:

Cepillarse dos veces al día o con cepillo de cerdas que sean suaves o eléctrico, el cual ha de ser aconsejado por tu dentista.

Usar diariamente seda dental para limpiarte o en su defecto limpiador interdental.

Extrae la dentadura por la noche, ya que debe ser extraída al menos 4 horas diarias con su correspondiente limpieza diaria.

Beber agua corriente con regularidad y mucha ayuda a la prevención de caries.

Evitar fumar, ya que es un agravante total de enfermedad de las encías, caries y pérdida de dientes.

Visitar al odontólogo con frecuencia para revisiones y limpiezas completas.

Como podemos comprobar llevar una buena dieta y un estilo de vida saludable asi como revisiones regulares, puede contribuir a que tus dientes te duren toda la vida evitando enfermedades de este tipo a pesar de los años que pasen.

Las enfermedades bucales en el adulto mayor pueden y deben prevenirse y tratarse con diligencia para evitar males mayores, pero sobre todo, hemos de tener un tren de vida saludable en la tercera edad, también en lo que respecta a nuestra boca.