Todo lo relativo a las exigencias de líquido para las personas mayores son las mismas que para los adultos más jóvenes, pero el problema radica en que los ancianos toman menos liquido del aconsejable, debido a que llegados a esa etapa de la vida el cuerpo pierde la capacidad de detectar la sed y en muchas casos si tienen discapacidades físicas el acceso al líquido se vuelve dificultoso.

En muchas ocasiones, las personas mayores evitan consumir liquidos por miedo a la incontinencia o para evitar urgencias de tener que ir al baño cuando se encuentran fuera de casa. Las personas mayores experimentan cambios en la función renal y una gran disminución en la sensación de sed, estando relacionadas con los problemas de deshidratación y de termorregulación que inevitablemente surgen a esta edad. Puesto que, a los 80 años la capacidad de los riñones de filtrar y eliminar sustancias de desecho es aproximadamente el 50-60% menor que a los 30 años.

A su vez, las personas mayores a ir con más frecuencia al baño pierden mucha agua por la orina, a pesar de que ésta no elimine muchos materiales de desecho. Esto conlleva, necesitar más agua para excretar la misma cantidad de productos de desecho como urea o sodio. Estos cambios en la capacidad homeostática se ven alterados cuando surgen algunas enfermedades como la hipertensión arterial, enfermedades cardio y cerebro- vasculares o por el consumo mismo de medicamentos.

El hecho de tener una sensación de sed menor, lleva a que la ingesta de líquidos sea menor que en otros momentos de la vida y por lo tanto, sufrir deshidratación en el caso de los ancianos se convierte en un problema común.

A continuación exponemos una serie de causas y consejos para remediar la deshidratación en ancianos o evitarla de alguna manera.

¿Qué puede causar la deshidratación en ancianos?

Este problema común en las personas mayores, como es la deshidratación, puede desembocar en otras enfermedades como por ejemplo:

  • Dolores de cabeza y migrañas.
  • UTI (infección del tracto urinario).
  • Presión arterial baja.
  • Confusión similar a Demencia.
  • Convulsiones.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca.

Consejos para ayudar a las personas mayores a remediar la deshidratación 

  1. Beber de manera diaria 6-8 vasos de líquidos, tales como: agua, zumos, lácteos, infusiones y refrescos. Además de consumir ciertos alimentos con un elevado contenido en agua, lo cual ayudará a mantener un correcto nivel de hidratación, estos alimentos pueden ser: frutas (sandía, fresa, pomelo, uva, naranja) y verduras (melón, zanahoria, pepino, etc.)
  2. Aunque no tengamos sensación de sed es necesario beber, puesto que cuando aparece ya es síntoma de deshidratación. Además, a mayor edad la sensación de sed va desapareciendo.
  3. Lo ideal es beber una mayor cantidad de líquidos por la mañana y una menor cantidad a media, es decir, que se ingiera de manera gradual, así disminuirá la frecuencia de micciones nocturnas. A su vez, la temperatura del líquido debe estar entre 11ºC y 14ºC.
  4. Es recomendable beber 1-2 vasos de agua al levantarse porque ayuda  a la movilidad intestinal.
  5. Muy importante evitar las comidas abundantes. En cada comida principal se debe tomar un vaso de agua ya que facilita la ingesta de sólidos y es recomendable evitar cantidades superiores porque producen saciedad por llenado gástrico.
  6. Las bebidas con un contenido moderado de azúcares de absorción rápida y sales minerales contribuyen a asegurar una buena hidratación y los distintos sabores facilitan la ingesta y un adecuado aporte de líquidos.

En la siguiente tabla, exponemos cual sería el balance o equilibrio hidrico para estimar la que sería la hidratación adecuada en ancianos.

Balance o equilibrio hídrico

Ingesta Hídrica

Litros

Eliminación Hídrica

Litros

Agua bebida

1,5

Orina

1,5

Alimentos

0,8

Sudoración

0,5

Oxidación

0,3

Respiración

0,4

Heces

0,2

Total

2,6

Total

2,6

¿Cuáles son los aspectos esenciales sobre la hidratación en personas mayores que los cuidadores o los familiares deben conocer?

Los factores involucrados en la deshidratación en personas mayores deben ser conocidos tantos por cuidadores como familiares para que tengan controlados a sus mayores y sepan tratar y como les afecta el problema.

  • Edad. Con la edad se aumenta notablemente el riesgo de deshidratación. Por lo tanto, las personas mayores deben anticiparse a las necesidades de hidratación y no esperar a tener sed para beber agua.
  • La función renal, disminuye perdiendo más fluido, lo que aumenta la necesidad de ingerir agua.
  • Ciertos medicamentos o tratamientos médicos que tengan que tomar les pueden afectar a una correcta hidratación por sus efectos diuréticos, laxantes, sedantes, etc., pudiendo bloquear o alterar el mecanismo de la sed.
  • Movilidad. Esencial debido a que algunas personas mayores tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas de hidratación diarias, por la dificultad física que les dificulta el acceso al agua, o por enfermedades crónicas.
  • Alteraciones Cognitivas. Las personas mayores pueden sufrir alteraciones cognitivas (demencia, depresión, etc.) o incluso problemas de comunicación que hace más difícil recordar cuál fue la última vez que bebieron agua o incluso un olvido deliberado para reducir la necesidad de visitas al baño (especialmente por las noches).