Alimentación en bebésEnseñar a comer a un niño desde pequeño es vital para evitar que durante su vida adulta pueda sufrir enfermedades como obesidad. En muchas ocasiones, no le damos la importancia que deberíamos a enseñar a los pequeños a comer bien, pero lo cierto es que alimentarse bien es esencial para ser feliz.

Los especialistas consideran que el período comprendido entre el nacimiento y los 24 meses es una “ventana de tiempo crítica” para favorecer el crecimiento, así como una salud y un desarrollo óptimos del niño. Las deficiencias en la nutrición pueden acarrearle nefastas consecuencias inmediatas en su desarrollo físico, mental y motor, y posteriormente en su adolescencia y edad adulta.

El primer aspecto que es preciso tener bien presente es que a partir de los 6 meses, ya no basta tan sólo con la lactancia, sino que desde ese momento ya es indispensable introducir alimentación complementaria en la dieta del bebé. Es, pues, el momento de introducir alimentos sólidos al bebé.

En la actualidad, es preciso contar con información de las principales organizaciones nutricionales y de salud, si bien adaptada al entorno sociocultural del bebé. Se debe incluir en tal información, datos pormenorizados sobre la pirámide alimentaria, y cómo esta ha de afectar al niño.

Durante la infancia se necesita mucha energía para crecer tanto física como mentalmente, por lo que es momento de enseñarles hábitos nutricionales que les marcarán durante el resto de su vida. Recuérdalo, si aprenden a comer alimentos que sólo les proporcionan grasas, crecerán pensando que eso es lo correcto. La obesidad puede causar a largo plazo enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales, insuficiencias renales o distintos tipos de cáncer, entre otras.

Desde mSoluciona Las Rozas te queremos dar unos consejos para que sepas cantidades y comidas aproximadas. No te asustes si estas no son exactas, y recuerda que siempre debes tener el consejo de un pediatra como primer apoyo. Solo queremos darte unos consejos para que los tengas en cuenta. Como expertos en el cuidado de niños a domicilio, nuestros profesionales saben hábitos de alimentación en pequeños y se encargan de que estos sean lo más sanos posibles en caso de que tengan que hacerse cargo de las comidas de tus hijos.

Fases de alimentación en bebes

Durante este periodo, nuestro bebé tan sólo se alimentará a base de leche materna o de fórmula. No se deben dar alimentos sólidos ya que su sistema digestivo se está desarrollando. Si deseas darle alguna papilla, seguramente dé muestras de no estar listo para comerla.

En ocasiones, existen ciertos indicios de que sí lo está, como mantenerse erguido en la silla para comer, hacer movimientos de masticado por sí solo, cerrar la boca al introducir la cuchara, o no escupir la comida cuando se la metes en la boca. No obstante, no recomendamos interrumpir la lactancia demasiado pronto, por lo que debes tener siempre muy en cuenta la opinión de un pediatra antes de introducir alimentos sólidos a tu bebé si no ha cumplido los seis meses de edad.

ETAPA 2. DESDE LOS 8 HASTA LOS 12 MESES

Ya es el momento en que se consolida el introducir alimentos sólidos al bebé. Ve introduciendo los alimentos de uno en uno, con días de separación entre uno y otro. Esto se hace para que sea posible detectar alergias a nuevos alimentos. Ten en cuenta que el bebé sabrá perfectamente cuándo está lleno, así que no intentes darle más alimento del que necesita. Para no asustarte, visita periódicamente a tu pediatra porque será quien determine si está creciendo de forma adecuada.

Hasta los 8 meses, podemos comenzar a darle, además de la leche materna, frutas y verduras en papillas, carne en puré, requesón, yogurt natural, legumbres en puré o cereales.

Es normal que a los 8 meses aproximadamente comience a dar muestras de que puede empezar a comer con los dedos. Durante esta etapa, empieza a coger cosas y a llevarse continuamente cosas a la boca. Puedes comenzar a darle pedacitos de queso blando pasteurizado, requesón o yogurt (no le des leche de vaca hasta que haya cumplido el año), vegetales y frutas molidas, pequeños pedacitos de carne, pollo, pescado, garbanzos,  guisantes, patata o pasta, entre otros. Consulta con tu pediatra sobre los alimentos que puedes comenzar a darle a tu pequeño, porque durante esta etapa se abre mucho el abanico de lo que puedes darle.

Sobre los 10 meses, lo normal es que le resulte más fácil tragar comida, ya que tiene más dientes, y suele intentar usar la cuchara por sí solo. Puedes comenzarle entonces a darle pequeños pedacitos de frutas cortadas o de vegetales cocidos.

Los alimentos complementarios pueden administrarse de las siguientes formas:

  • Como alimentos transitorios: triturados, semisólidos y purés, desde los 6 meses. A partir de los 8 meses el niño ya puede comer alimentos sólidos con sus propias manos.
  • Como alimentos familiares: a partir del año, el bebé ya puede participar de la dieta familiar.

La densidad energética de la alimentación infantil también irá variando con el tiempo:

  • Entre los 6 y los 8 meses: Ya es el momento de introducir alimentos sólidos al bebé. De 2 a 3 comidas diarias de alimentación complementaria (es decir: aparte de la lactancia).
  • A partir de los 9 meses: 3 a 4 comidas diarias como alimentación complementaria, junto a aperitivos nutritivos como pan y fruta, que se pueden administrar 1 o 2 veces al día. La alimentación de complemento ha de ser variada y rica en valor energético: pescado, huevos, leche…

ETAPA 3. A PARTIR DE 1 AÑO

Es cuando el bebé aprende a comer por si solo y a introducir los cubiertos. Empieza a probar y saborear nuevos sabores. Es uno de los momentos más importantes en la fase del aprendizaje de un niño pequeño, porque podrá comenzar a determinar cómo va  a comer durante el resto de su vida.

Enseñar a comer a los hijos comenzará a ser un proceso educativo que requerirá paciencia, por eso es necesario inculcar buenos hábitos desde los primeros años. Acostúmbrales desde el primer momento a probar nuevos sabores, ya que te ayudará a evitar manías cuando empiecen a crecer. Además, puede servirte a que mejores tus hábitos si es que necesitas hacerlo, ya que será importante que actúes como modelo para tus pequeños.

La edad ideal para que los niños coman solos es de 1 a 3 años. Como expertos en el cuidado de niños a domicilio, podemos darte unos consejos para evitar ponernos nerviosos antes este gran reto:

Paciencia. Es normal que juegue con la comida, que la tire al suelo, que evite comer… Lo único que querrá es llamar tu atención y si gritas, le estarás dando la razón. Mantén la calma, que sepa que no consiguen nada con esa actitud.

Morderá los cubiertos. Es un hábito normal. Intenta que la cuchara sea pequeñita para que pueda manejarla mejor y se meta una cantidad adecuada de comida en la boca. Cuando sepa manejarla, será momento de enseñarle para qué alimentos sirve el tenedor.

Enséñale a masticar, ya que es crucial para digerir bien los alimentos. Puedes hacer juegos con ellos, como intenta que mastique un número de veces antes de tragar.

Establece un horario de comidas. Marca una rutina.

Tú eres el espejo en el que se miran tus pequeños. Sirve de modelo. Si no comes de todo, ¿por qué iban a hacerlo ellos?

En todas las etapas la leche es imprescindible

El abandono de la lactancia materna alrededor de los 6 meses es la opción correcta ya que la leche y los preparados de continuación son perfectos para cubrir las necesidades de leche hasta los 3 años de edad y así formar parte de una dieta variada. Sin embargo, lo más recomendable es mantener la leche hasta que el bebé tenga dos años.

Hay que tener en cuenta, que hasta el año la leche recomendada es la leche de continuación al ser menos fuerte que la de vaca ya que está elaborada con una formulación modificada para adaptarse al ritmo de maduración y funcionamiento del organismo del pequeño.

La ingesta recomendada de este tipo de leche sería de 500 ml al día, la cual cubre las necesidades de energía, calcio y acidos grasos esenciales para leche que los niños neecsitan, hasta que por lo menos tenga un año, combinando incluso texturas para que el bebé tome su ingesta diaria de la forma que mñas convenga: en polvo, liquida semisólida, convirtiéndose así en su primer alimento.