curar la alergia al polen

Cómo curar la alergia al polen es una pregunta que desde hace innumerables años venimos haciéndonos quienes padecemos esta reacción siempre que vienen los dulces aires de la primavera. En la estación más placentera del año, en que más podemos disfrutar del aire libre y de unas temperaturas idílicas, sobre todo en comparación con otras estaciones, súbitamente hemos de sufrir complicaciones de salud por la influencia del polen. Pero ¿se puede combatir esto?

En nuestro país existen más de 16 millones de personas alérgicas, de las cuales la mitad lo son al polen. Una cifra que crece año tras año, en parte, debido a los factores ambientales como la contaminación y la famosa teoría de la higiene (vacunas, consumo de antibióticos y alimentación esterilizada). A ello hay que añadir que, según afirman diversos científicos, el cambio climático y el calentamiento global están produciendo un más que considerable aumento de la producción de polen. Y es que, en efecto se ha estado registrando un exponencial incremento de este en los últimos años, con perjudiciales consecuencias para muchas personas alérgicas. De ahí la pregunta de cómo curar la alergia primaveral sea una preocupación constante para muchas personas, sobre todo las que han de soportar mayor intensidad de síntomas.

Esta cifra de crecimiento, tanto del polen como de las personas afectadas por este trastorno fisiológico estacional, está en el punto de mira. Muchos médicos la apuntan como causante de que la falta de exposición a gérmenes de los primeros meses de vida impida que se desarrolle inmunidad ante estos.

Ante estas afirmaciones y la pregunta de cómo curar la alergia al polen, parece que la respuesta a la pregunta “¿nacemos alérgicos o nos hacemos alérgicos?” podría ser clara. Es cierto que muchos estudios afirman que hay un componente genético y que los factores medioambientales a los que se expone la madre durante el embarazo puede condicionar la predisposición a desarrollar alergias, pero muchos doctores aseguran que es necesario exponerse previamente a los pólenes frente a los que el organismo reacciona produciendo un tipo de anticuerpos.

Los síntomas de la alergia primaveral varían según las personas, pero en términos generales consisten en lo siguiente:

  • Picor de ojos e irritación de la conjuntiva ocular, hasta llegar a la conjuntivitis en muchos casos. A menudo se produce también cierto lagrimeo.
  • Irritación de las fosas nasales o rinitis, que asimismo suele producir gran segregación mucosa.
  • Irritación de la faringe y tos seca. Incluso, en algunas personas, puede llegar a afectar a los bronquios y producir asma.

Las vacunas, ¿pueden curar la alergia?

Los alergólogos parecen estar de acuerdo en una cuestión: estas se presentan como el único tratamiento para controlar la alergia, aunque los resultados no se vean de la noche a la mañana. De hecho, las mejoras considerables se dan a partir de segundo y tercer año. ¿Qué significa esto?

Lo cierto es que este es otro punto en que la opinión de los alergólogos también difiere. Mientras que uno apuntas a que “el alérgico lo será toda la vida a pesar de que la vacuna funcione durante varios años” otros apuntan a que la alergia se puede llegar a curar.

Sin duda, un terreno en el que aún queda mucho campo de estudio. Cómo curar la alergia al polen es un campo en gran medida enigmático, que, si bien, puede combatirse con determinados fármacos para disminuir sus síntomas, tiene aún bastantes zonas por explorar.