No hace falta que volvamos a decirlo: HACE CALOR. Mucho calor. De fondo suena la mítica canción de Los Rodríguez que intenta amenizar las altas temperaturas que estamos sufriendo desde principios de semana y que amenazan con intensificarse en verano. Un verano que, recordemos, aún no ha llegado.
Es este contexto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha hecho público un aviso especial por ola de calor, que afecta a todo el interior de la península ibérica y que durará al menos hasta el domingo. Se trata de la primera ola de calor del verano. El Plan Nacional de Acciones Preventivas contra los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud pretende prevenir y reducir los efectos negativos del calor sobre la salud, especialmente en los grupos más vulnerables: niños, ancianos y enfermos, así como en las personas que trabajan o realizan esfuerzos al aire libre.

¿Qué es la insolación y los golpes de calor?

La insolación también puede recibir el nombre de golpe de sol pero es algo diferente al golpe de calor. Debido a que, la insolación se produce cuando se pasa mucho tiempo al sol y puede ir acompañada del golpe de calor, produciéndose este por haber perdido líquidos y sales minerales a través del sudor, dando lugar a que nuestro organismo se encuentre débil y así es como el golpe de calor pasaría a insolación, debido a que ya el organismo es incapaz de mantener una temperatura normal.
Por lo tanto, para que padezcamos un golpe de calor nuestra temperatura corporal ha de estar a 40’6ºC o más por el calor ambiental y la inexistente termorregulación, por lo tanto, aunque se tiende a confundir con fiebre no lo es, porque el cuerpo no tiene la temperatura alta para combatir la infección, si no que no puede bajarla en ningún caso.

¿Por qué las personas mayores son un grupo más vulnerable?

Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, pero debe prestarse especial atención a bebés y niños pequeños, mayores y personas con enfermedades que puedan agravarse con el calor y la deshidratación, como las patologías cardíacas.
Y es que, el riesgo de sufrir un golpe de calor es más propenso en personas mayores a partir de los 65 años de edad y por ello son un grupo más vulnerable. Esto se debe a que a mayor edad la sensación de calor disminuye, las personas mayores no sienten tanto las temperaturas altas y por lo tanto no tienen tanta preocupación y esto hace que se protejan en menor medida del calor.
A todo esto hay que sumarle que con la edad también la percepción de sed cambia, la necesidad de beber no es la misma por que no se tiene, lo que conlleva que las personas mayores se deshidraten con más frecuencia. 
Siendo perjudicial, sobre todo, en personas mayores con alguna enfermedad crónica, con sobrepeso, con necesidad de tomar medicación diaria o con enfermedades neurodegenerativa.
Por último, los síntomas propios de la edad también hace que las personas mayores no reconozcan los síntomas de un golpe de calor, debido a que la sensación de debilidad, de agotamiento, la confusión, la falta de sudoración o la piel seca que acompañan el proceso de deshidratación a menudo se confunden con “achaques de la edad” o con síntomas de otras enfermedades crónicas o del deterioro cognitivo de la persona, lo que conlleva que todo esto sea otra de las causas para considerarlo el grupo más vulnerable con respecto al calor. 

Niveles de riesgo con respecto a las temperaturas

El nivel de riesgo se elabora teniendo en cuenta las máximas y mínimas a cinco días y la persistencia en el tiempo del exceso de temperatura. Son los siguientes:
– El nivel 0, verde o ausencia de riesgo cuando se prevé que en ningún día de los siguientes cinco consecutivos sean superadas las temperaturas umbrales.
– El nivel 1, amarillo o de bajo riesgo cuando se espera que en uno o dos días de los siguientes cinco días consecutivos sean superadas las temperaturas umbrales.
– El nivel, 2 naranja o de riesgo medio cuando se espera que en tres o cuatro días de los siguientes cinco días consecutivos sean superadas las temperaturas umbrales.
– El nivel 3, rojo o de alto riesgo se activa cuando se espera que se superen las temperaturas umbrales en cada uno de los cinco días siguientes.

Consejos para evitar los golpes de calor

– Beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no se sienta sed y con independencia de la actividad física que se esté realizando.
– No abusar de las bebidas con cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden hacer perder más líquido corporal.
– Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y bebe agua y toma una ducha cada vez que lo necesites.
– Mantener la casa fresca, aireándola a primera hora de la mañana y en las horas fuertes de calor echar las persianas o cortinas.
– Usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
– Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.).
– Controlar las horas de sueño , resulta fundamental
– Vigilar la tensión arterial con frecuencia.
– Consultar con el médico ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
– Mantener tus medicinas en un lugar fresco, ya que el calor puede alterar su composición y sus efectos.