Consejos para alimentar a personas con AlzheimerCómo alimentar a un enfermo de Alzheimer puede ser algo de gran dificultad para la persona encargada de cuidarle. Sabemos que la enfermedad de Alzheimer es una de las formas más comunes de demencia en los adultos mayores y que afecta gravemente a la capacidad de la persona para realizar sus actividades diarias.

Se trata de una patología caracterizada por la reproducción anormal de ovillos de proteínas en torno a, sobre y en el interior de las células neuronales.

Ello desencadena un paulatino deterioro de la cognición que asimismo dificulta y entorpece con creciente gravedad tanto la memoria y otras facultades intelectuales, como las capacidades ejecutivas: aquellas que garantizan la suficiente autonomía de la persona a la hora de resolver los más variados asuntos y tareas de su vida diaria y cotidiana.

Debido a su carácter progresivo, la pérdida paulatina de la memoria suele ser una de las principales causas para convertir al enfermo en un candidato a una alimentación inadecuada. Factores como la distracción, confusión de horarios y la dificultar para masticar o tragar suele provocar la pérdida de peso o la dificultad para llevar una dieta rica y saludable. Las grandes dificultades por las que puede transitar un enfermo de esta patología para la masticación y la deglución, junto con la desorganización horaria en las comidas (de por sí perjudicial para las rutinas alimentarias de la persona), son factores muy negativos que pueden incidir dañinamente en la salud individual.

Se estima que el 50% de personas en edad avanzada presentan desnutrición que inevitablemente se asocia a un incremento del deterioro funcional y de la fragilidad. La subnutrición (insuficiente absorción de nutrientes diariamente necesarios para el organismo) y la malnutrición (absorción excesiva de nutrientes innecesarios o que pueden ser perjudiciales en su exceso, tales como calorías o grasas) son las dos caras de la mala alimentación, un peligro especialmente presente entre aquellos que padecen esta dolencia de deterioro cognitivo.

Para un adecuado diagnóstico nutricional de la persona enferma de esta dolencia, y por lo tanto para saber cómo alimentar a un enfermo de Alzheimer, es necesario chequear la salud de esta persona, para de ese modo extraer una serie de conclusiones esenciales:

  • Cuál es la salud dental de la persona afectada por esta patología, para lo cual es indispensable una previa revisión odontológica. La sequedad de boca, las llagas o diversas afecciones dentales o gingivales, pueden ser la causa de que la persona con Alzheimer no quiera masticar comidas ni ingerirlas, aunque no pueda expresarlo con claridad.
  • Cuál es la salud gastroenterológica: esofágica, estomacal e intestinal de la persona enferma, pues esta puede ser igualmente la causa de que se niegue a comer

Es importante destacar que no existe una dieta que revierta o cure la enfermedad, pero sí hay establecida una dieta especial para los enfermos de Alzhéimer.

A continuación os detallamos algunos consejos para un correcto estado nutricional:

El agua es esencial.

Un aspecto esencial para saber cómo alimentar a un enfermo de alzhéimer. Se recomienda beber al menos 1,5l de agua al día. Cuidado si hay riesgo de atragantamiento. Es recomendable que el enfermo esté despierto y alerta.

Mantener los horarios de comidas y procurar repartirlas en 4 ingestas al día:

Desayuno, comida, merienda y cena

Prepara recetas que se puedan comer con las manos:

Buñuelos, croquetas, calamares a la romana… En el Alzheimer se pierde la capacidad de realizar los movimientos dirigidos a un fin, por ejemplo, coger el tenedor con la mano y llevarlo a la boca.

Incluye alimentos ricos en antioxidantes.

Una buena idea es usar por costumbre la fruta como postre. Recuerda cortarla en trozos pequeños.

Texturas suaves y homogéneas.

Los purés en todas sus variantes aportan gran cantidad de nutrientes y son fáciles de ingerir.

La dieta debe ser hiperproteica y no constituir menos del 25% del total de la alimentación diaria.

Dato importante para pacientes encamados ya que fortalece los músculos y la piel.

Las grasas son siempre necesarias.

Sin abusar de ellas y preferiblemente de origen vegetal: Aceite de oliva y girasol.

La comunicación con el médico.

El consumo de algunos fármacos puede interferir en la correcta absorción de algunos nutrientes. Para ello, es imprescindible la comunicación con el médico sobre los posibles efectos adversos de los medicamentos en el enfermo.

Por otro lado, es importante destacar la forma en que preparamos los alimentos y evitar el riesgo de atragantamiento, por tanto, evitaremos la presencia de grumos, espinas y filamentos. Del mismo modo, procuraremos no usar más líquido del necesario en los triturados ya que reducen el valor nutritivo en la dieta.

Recuerda evitar:

1.: Verduras crudas

2.: Pasteles y Chocolates o dulces que se adhieran al paladar

3.: Frutos secos

4.: Carnes fibrosas, pescados con espinas, estofados y otras cocciones de doble textura

5.: Bebidas alcohólicas

Para concluir, debemos recordar que una alimentación adecuada ayuda a mantener el organismo de los enfermos en mejores condiciones, puede ayudar a mejorar muchos de los síntomas y puede retrasar la evolución de la enfermedad. Saber cómo alimentar a un enfermo de alzhéimer es vital para un adecuado tratamiento de esta dolencia.