Cómo comunicarnos con personas con alzheimer o demencia avanzada

Cómo comunicarnos con personas con alzheimer

Las frases para cuidadores de Alzheimer son de gran importancia para saber establecer una comunicación fluida con los afectados por esta como por las otras modalidades de la demencia senil. Este es uno de los principales problemas que presentan los familiares de las personas con demencia. En muchas ocasiones se cree que la comunicación ha dejado de existir porque la capacidad de lenguaje verbal del enfermo es mínima.

Llega un momento en el que no responden a lo que les preguntas o no coordinan las palabras y pensamos que se ha perdido la capacidad de comunicarnos con ellos. Sin embargo, la comunicación no sólo es hablar, también puede ser un gesto o una mirada que dirigimos a alguien para captar su atención. Hay que tener en cuenta que un rasgo fundamental de las demencias es la pérdida de las capacidades funcionales, aparte del deterioro de la cognición en general, que produce la pérdida de memoria tanto a corto como a medio y finalmente largo (en fases avanzadas de la demencia, los afectados por ella no reconocen a sus propios familiares cercanos).

Ello, por supuesto, al afectar a las capacidades y funcionalidades aprendidas o adquiridas, como incluso a las innatas (se producen parálisis y dificultades considerables en funciones básicas del cuerpo tales como la masticación o incluso determinados movimientos reflejos), obviamente también perjudica al lenguaje. La persona que padece demencias va olvidando paulatinamente las palabras y los modos de construcción sintáctica y gramatical, por lo que va dificultándose la vía lingüística de comunicación. Es preciso, pues, acudir a la vía paralingüística. Es decir: a los gestos y al contacto físico que hagan comprender al enfermo aquellos que ya no puede entender por la vía comunicativa, digamos, más habitual y convencional.

Sin embargo, cuando construyamos frases para cuidadores de Alzheimer, también es importante mantener una congruencia entre lo que decimos con palabras y nuestros gestos, para facilitar al máximo el entendimiento. Llega un momento en el que tendrán dificultades para ordenar las palabras y en el que se hará muy difícil la comprensión. En ese caso, lo mejor es tener imaginación para comprender que quieren decir y fijarnos en sus gestos. Lo más conveniente para los familiares o cuidadores es expresarse siempre con frases muy cortas y sencillas. Además, y como ya hemos apuntado, es primordial un apoyo paralingüístico de nuestras sencillas y concisas frases, para que no haya problemas comunicacionales con el anciano.

En este sentido, podemos apoyarnos en la musicoterapia. ¿Habéis escuchado hablar de ella y sus beneficios en enfermos de alzheimer? Es reciba como una actividad significativa, haciendo que disminuya la ansiedad y comportamientos motores anómalos y, por lo tanto, reduce la apatía del enfermo y aumenta la participación en el resto de actividades diarias que realice.

Beneficios de la musicoterapia en el Alzhéimer

Mejoría de las habilidades verbales: Gracias a la música, las personas mayores estimulan la memoria y el cuerpo; y toda esta estimulación conlleva una mejora de sus capacidades motoras y, por lo tanto, también una mejora de sus habilidades verbales. La mejoría que las habilidades verbales experimentan con la musicoterapia es real. En el momento de escuchar la música muchas de las personas afectadas por esta enfermedad recuerdan letras de su infancia lo que conlleva una mejora de la inteligibilidad del lenguaje.

La memoria mejora: Como hemos mencionado anteriormente, con la musicoterapia los enfermos son capaces de trasladarse al pasado y recordarlo, y por lo tanto, es buena para seguir aprendiendo. Muchos de ellos, no recuerdan a sus familiares, pero si algunas canciones, ya que están relacionadas con emociones fuertes de su vida, así la familia será la encargada de hacer la lista de canciones sabiendo cuales han sido importantes para el enfermo y que le harán reaccionar.

Ayuda a la concentración y creatividad: En este sentido, ayuda a las personas con Alzhéimer a mantener la atención y conectar con la realidad, favoreciendo a su vez, la creatividad. Cuando reconocen una canción experimentan sensaciones de armonía y bienestar.

Mejoría del equilibrio: Uno de los principales síntomas que sufren las personas con alzhéimer es la apatía tanto física como mental, lo que le produce un desanimo generalizado y no quiere ni moverse, por ese motivo, con la musicoterapia ayudamos a originar movimiento lo que se traduce en una mejoría de las capacidades motoras de la persona afectada. Por ejemplo, a través del baile, el enfermo mueve todo su cuerpo a través de una coordinación de movimientos, lo cual refuerza la fuerza muscular y que ejerciten sus articulaciones.

Tranquiliza: Tranquiliza en el sentido, que estando en ese estado se pasa por momentos de ansiedad y de angustia y la musicoterapia baja los niveles de los mismos, ayudando a recordar buenos momentos vividos que hacen experimentar en el enfermo sensaciones positivas, ya que en fases avanzadas de la enfermedad pueden surgir síntomas de agresividad física y verbal y la musicoterapia los reduce.

Beneficia a la autoestima: La musicoterapia ayuda a aflorar emociones y mejora la comunicación de la persona con su entorno. Así como, que las personas con Alzheimer logren conectar con su propia identidad.

Los enfermos de demencia se caracterizan también por su mayor irritabilidad y agitación, por lo que debemos ser sumamente comprensivos en este punto. Y fundamental en estos casos es, por supuesto, hacerles llegar el máximo cariño posible mediante palabras y, sobre todo, a través de las caricias y los gestos. Esto es lo que más necesitan y lo que más añoran en según qué situaciones. Estas patologías producen una gran sensación de desamparo y de incertidumbre en la persona que por otra parte ha desarrollado una gran dependencia respecto de su cuidador.

Las frases para los que padecen Alzheimer

Se debe ser realista y tener muy claro que la conversación adulto-adulto ha dejado de existir y que tenemos que bajar a su nivel para hacernos comprender. Ante todo, hay que reforzar siempre su autoestima y mostrarle el valor de lo que dice o hace, porque el enfermo sigue guardando sentimientos y emociones y, aunque creamos que no comprende nada, sí que percibe las situaciones.

La estimulación cognitiva también es importante. Explicarle al enfermo de la acción que se va a realizar en cada momento: “vamos a coger una manta, porque hace frio”, “vamos a cambiarnos de ropa, porque está sucia”, etc. Esto es relevante, especialmente, cuando la enfermedad no está muy avanzada, ya que frena su avance haciendo que el enfermo conserve el máximo tiempo posible sus capacidades. Actividades como cantar, bailar o dibujar pueden resultar de gran ayuda para mantener su mente activa.

Las frases para cuidadores de Alzheimer son de gran importancia para que la comunicación con la persona afectada pueda proseguir y, tanto la comunicación como el compromiso con el enfermo sean de amplio alcance y pueden incluir una serie de pautas para facilitarles y mejorar su calidad de vida diariamente. Para comunicarte con la persona enferma, entender y ser entendido, es necesario llevar a cabo unas normas básicas:

  • Escoger palabras fáciles, frases cortas y sencillas utilizando un tono amable y tranquilo.
  • Si quieres que la persona enferma se concentre en lo que le estas indicando o exponiendo, resulta fundamental reducir las distracciones como la radio o la televisión.
  • Llamar a la persona enferma por su nombre, mirándola a los ojos para asegurarte que tiene tu atención antes de hablarle.
  • Déjale el tiempo que la persona enferma necesite para responder, no le interrumpas.
  • Si ves que la persona enferma está luchando por encontrar una palabra o expresar un pensamiento, trata amablemente de proporcionarle la palabra.
  • Trate de ser consciente de las preocupaciones de la persona enferma aunque te cueste entenderle.
  • Utilizar el sentido del humor y una sonrisa para crear un ambiente relajado y que el enfermo esté tranquilo.

Tengamos en cuenta que, a medida que la enfermedad avanza, el afectado tendrá menos posibilidades de comunicarse, por lo que conocerlos y establecer un vínculo cercano es esencial.

Para que la comunicación entre ambos sea más efectiva, cada cuidador debe adaptarse a la evolución de la enfermedad del paciente, comprendiendo mejor sus necesidades, de esta forma conseguirá adoptar las medidas adecuadas para su cuidado.

A continuación, exponemos una serie de consejos para tratar a las personas con Alzhéimer en el día a día.

Consejos para tratar a las personas con Alzhéimer

La estimulación cognitiva: la realización de actividades que estimulen el cerebro y ralenticen el desarrollo de la enfermedad son claves para mejorar la calidad de vida de estos enfermos.

Amor y compresión: Son los dos elementos básicos para crear un vínculo sano entre cuidador y enfermo. Entender la enfermedad y sus consecuencias y brindarles apoyo, supone un bien para la persona. Además, es necesario que los cuidadores cuenten con una importante red de apoyo en su entorno.

Paciencia: Cuando cuidamos de una persona con alzhéimer, se producen situaciones bastante complejas que requieren de una elevada dosis de paciencia por parte de los cuidadores. Es indispensable contar con esta capacidad, pues son muchas las ocasiones en las que se necesita.

La comunicación verbal y la no verbal: La comunicación con la persona con alzhéimer, según avanza la enfermedad, se vuelve cada vez más difícil, llega un momento en el que es prácticamente nula con el cuidador o con el familiar que la cuida.
Las expresiones del rostro de la persona que le cuida, el contacto físico, las caricias, el tono de voz y las sonrisas, ayuda a que el paciente se relaje y capte mejor el mensaje.

Adaptarse al entorno: Es fundamental que las personas con alzhéimer reconozcan su entorno, que estén rodeados de objetos que les resulten familiares. Si realizamos cambios bruscos estaremos favoreciendo la desorientación y los problemas de ubicación en el enfermo.

De esta forma, debemos simplificar el ambiente para reducir la carga cognitiva y facilitar la localización y el empleo de objetos, dejando estos en el mismo lugar y donde se vayan a usar.

Adaptar tareas y desarrollar rutinas: Aprovecha los momentos del día en que la persona está menos confundida y con más disposición a cooperar para realizar las tareas más difíciles y proponerle las mismas de manera sencilla y estructurada.

A su vez, resulta fundamental instaurar rutinas y estructuras fijas de comportamiento, lo que facilitara el buen funcionamiento cotidiano en personas con problemas de memoria.

Fomentar su autonomía: en la medida de lo posible y sin frustrar al enfermo. Por ejemplo, a la hora de la comida podemos animarlo a ayudar en la preparación de la misma, a poner la mesa, los vasos etc. Esto le ayudará a mantener las habilidades funcionales, realzar el sentido del control personal y aprovechar eficazmente el tiempo disponible.

Cuidar de sí mismo: Por último, hay que ser conscientes de la carga que supone toda esta situación a la persona que cuida de la persona enferma de alzhéimer, ya sea un cuidador o un familiar. Por ello, es necesario que el cuidador disfrute de tiempo de descanso y desconexión.
Para poder desarrollar bien su papel de cuidador no debe olvidarse de cuidar a sí mismo.

El Alzheimer es una enfermedad que degenera las conexiones neuronales de manera progresiva, de tal gravedad, que no existe actualmente ningún tratamiento capaz de curarla. Hasta que llegue ese esperado momento en el que se encuentre una cura, lo que actualmente sí existe son tratamientos para hacer más lento ese avance. Para poder entender qué tipo de tratamientos podemos utilizar con enfermos debemos distinguir entre lo que es un tratamiento curativo y un tratamiento sintomático:

– Un tratamiento curativo es aquel que devuelve al individuo al estado que presentaba antes del inicio de la enfermedad. El ejemplo clásico son los antibióticos para las infecciones.

– Un tratamiento sintomático es aquel que alivia los síntomas o incluso los hace desaparecer, aunque la enfermedad siga ahí. Un ejemplo sería los antiinflamatorios para el dolor de la artrosis de rodilla.

Teniendo clara esta distinción podemos afirmar que lo único que existe son fármacos y tratamientos no farmacológicos que ayudan a hacer más lento el avance de la enfermedad, pero sin ser capaces de revertirla.

Fármacos contra el Alzheimer

  1. Inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE)

Indicado en fase leve o grave moderada.

Diseñados para regular y controlar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Las personas que sufren esta enfermedad tienen niveles bajos de acetilcolina, un químico importante del cerebro involucrado en la comunicación entre las neuronas. Los inhibidores de la colinesterasa retardan la degradación metabólica de la acetilcolina y proporciona una fuente adicional de este componente químico para la comunicación entre las células. Esto ayuda a retrasar la progresión del deterioro cognitivo y puede ser efectivo para algunos pacientes entre la primera fase e intermedia de la enfermedad de Alzheimer.

Se desarrollaron como tratamiento después de descubrir que existía un déficit del funcionamiento de una sustancia llamada acetilcolina y eso provocaba un deterioro del funcionamiento cognitivo de los pacientes con Alzheimer. Se ha demostrado que este tipo de fármacos tienen el potencial de mejorar levemente la cognición, el funcionamiento diario y la conducta en los pacientes con EA en grado leve o moderadamente grave durante períodos de tiempo entre 6 y 18 meses.  Existen 4 tipos de fármacos aprobados con IACE: Razadine ®, Exelon®, Aricept® y Cognex®.

Entre los posibles efectos adversos relacionados al consumo de estos fármacos están:

Náusea, diarrea, aumento en la frecuencia de las deposiciones, vómito, debilidad muscular, pérdida de apetito, pérdida de peso, mareo, somnolencia y malestar estomacal, calambres musculares, dificultad para dormir.

  1. Memantina

Indicado en fase leve o grave moderada.

Algunos medicamentos, conocidos como inhibidores de glutamato, protegen las células del cerebro mediante la regulación de un químico vinculado con la comunicación neuronal, llamado glutamato, que se libera en grandes cantidades por las células dañadas con el Alzheimer. El glutamato esta normalmente involucrado con el aprendizaje y la memoria, pero cuando se libera en exceso por las células dañadas, se adhiere a “puntos de enganche” llamados receptores N-methyl-D-aspartato (NMDA) que a su vez aceleran el daño celular. En la actualidad existe un inhibidor de glutamato aprobado por la FDA.

Supone el otro grupo farmacológico para mitigar los síntomas del Alzheimer y  actúa sobre el funcionamiento de una sustancia llamada glutamato. En los pacientes en fase moderada a grave, la Memantina mejora el déficit cognitivo, el funcionamiento en las actividades de la vida diaria y la conducta. A nivel cognitivo, se observa un aumento significativo del número de pacientes que mejoran en áreas del lenguaje, memoria y habilidades motoras. A su vez, también se ha visto una mejoría a nivel de conducta tanto en agitación como agresividad.

  1. Namenda®

Es actualmente el único inhibidor de glutamato  que se comercializa. Aparentemente protege las células nerviosas del cerebro de las cantidades excesivas de glutamato, un mensajero químico liberado en grandes cantidades por las células dañadas por la enfermedad de Alzheimer (y algunos otros trastornos neurológicos).

Entre los posibles efectos adversos relacionados al consumo de este fármaco están:

Dolor de espalda, estreñimiento, diarrea, mareos, somnolencia, dolor de cabeza, dolor y aumento de peso, presión arterial alta (hipertensión) y gripe.

Todos estos consejos son básicos para el cuidado de mayores y por eso mSoluciona Las Rozas pone todos los medios y la información posible al alcance de cualquier persona que los necesite