La comunicación con el paciente con Alzhéimer

La comunicación con el paciente con Alzhéimer

Cuidar a un enfermo de Alzhéimer es una tarea diaria, complicada, pues lidiar diariamente con estas personas requiere ciertas habilidades y capacidades que debemos tener en cuenta a la hora de planificar cómo cuidar de ellos en su día a día.

Aunque esta enfermedad represente miedo, el aumento cada vez mayor de las personas que la padecen presenta una oportunidad única para ampliar el conocimiento sobre ella y, muy especial, para fortalecer el vínculo con los seres afectados al convertirlos en cuidadores familiares.

En este punto, tanto la comunicación como el compromiso con el enfermo son de amplio alcance y pueden incluir una serie de pautas para facilitarles y mejorar su calidad de vida diariamente. Tengamos en cuenta que, a medida que la enfermedad avanza, el afectado tendrá menos posibilidades de comunicarse, por lo que conocerlos y establecer un vínculo cercano es esencial.

Para que la comunicación entre ambos sea más efectiva, cada cuidador debe adaptarse a la evolución de la enfermedad del paciente, comprendiendo mejor sus necesidades, de esta forma conseguirá adoptar las medidas adecuadas para su cuidado.

A continuación, exponemos una serie de consejos para tratar a las personas con Alzhéimer en el día a día.

Consejos para tratar a las personas con Alzhéimer

La estimulación cognitiva: la realización de actividades que estimulen el cerebro y ralenticen el desarrollo de la enfermedad son claves para mejorar la calidad de vida de estos enfermos.

Amor y compresión: Son los dos elementos básicos para crear un vínculo sano entre cuidador y enfermo. Entender la enfermedad y sus consecuencias y brindarles apoyo, supone un bien para la persona. Además, es necesario que los cuidadores cuenten con una importante red de apoyo en su entorno.

Paciencia: Cuando cuidamos de una persona con alzhéimer, se producen situaciones bastante complejas que requieren de una elevada dosis de paciencia por parte de los cuidadores. Es indispensable contar con esta capacidad, pues son muchas las ocasiones en las que se necesita.

La comunicación verbal y la no verbal: La comunicación con la persona con alzhéimer, según avanza la enfermedad, se vuelve cada vez más difícil, llega un momento en el que es prácticamente nula con el cuidador o con el familiar que la cuida.
Las expresiones del rostro de la persona que le cuida, el contacto físico, las caricias, el tono de voz y las sonrisas, ayuda a que el paciente se relaje y capte mejor el mensaje.

Sin embargo, para comunicarte con la persona enferma, entender y ser entendido, es necesario llevar a cabo unas normas básicas:

  • Escoger palabras fáciles, frases cortas y sencillas utilizando un tono amable y tranquilo.
  • Si quieres que la persona enferma se concentre en lo que le estas indicando o exponiendo, resulta fundamental reducir las distracciones como la radio o la televisión.
  • Llamar a la persona enferma por su nombre, mirándola a los ojos para asegurarte que tiene tu atención antes de hablarle.
  • Déjale el tiempo que la persona enferma necesite para responder, no le interrumpas.
  • Si ves que la persona enferma está luchando por encontrar una palabra o expresar un pensamiento, trata amablemente de proporcionarle la palabra.
  • Trate de ser consciente de las preocupaciones de la persona enferma aunque te cueste entenderle.
  • Utilizar el sentido del humor y una sonrisa para crear un ambiente relajado y que el enfermo esté tranquilo.

Adaptarse al entorno: Es fundamental que las personas con alzhéimer reconozcan su entorno, que estén rodeados de objetos que les resulten familiares. Si realizamos cambios bruscos estaremos favoreciendo la desorientación y los problemas de ubicación en el enfermo.

De esta forma, debemos simplificar el ambiente para reducir la carga cognitiva y facilitar la localización y el empleo de objetos, dejando estos en el mismo lugar y donde se vayan a usar.

Adaptar tareas y desarrollar rutinas: Aprovecha los momentos del día en que la persona está menos confundida y con más disposición a cooperar para realizar las tareas más difíciles y proponerle las mismas de manera sencilla y estructurada.

A su vez, resulta fundamental instaurar rutinas y estructuras fijas de comportamiento, lo que facilitara el buen funcionamiento cotidiano en personas con problemas de memoria.

Fomentar su autonomía: en la medida de lo posible y sin frustrar al enfermo. Por ejemplo, a la hora de la comida podemos animarlo a ayudar en la preparación de la misma, a poner la mesa, los vasos etc. Esto le ayudará a mantener las habilidades funcionales, realzar el sentido del control personal y aprovechar eficazmente el tiempo disponible.

Cuidar de sí mismo: Por último, hay que ser conscientes de la carga que supone toda esta situación a la persona que cuida de la persona enferma de alzhéimer, ya sea un cuidador o un familiar. Por ello, es necesario que el cuidador disfrute de tiempo de descanso y desconexión.
Para poder desarrollar bien su papel de cuidador no debe olvidarse de cuidar a sí mismo.

Aprender sobre la forma correcta y los problemas de comunicación con las personas con Alzheimer puede ayudar a aquellos familiares y cuidadores que se ocupan de cuidar a estos enfermos. Cuanto más sepa, más herramientas disponibles para enfrentarse a estos problemas diarios y poder solventarlos de la mejor forma.