Aunque esta enfermedad represente miedo, el aumento cada vez mayor de las personas que la padecen presenta una oportunidad única y muy especial para fortalecer el vínculo con los seres afectados al convertirnos en cuidadores familiares.
En este punto, tanto la comunicación como el compromiso con el enfermo son de amplio alcance y pueden incluir una serie de pautas para facilitarles el día a día. 
De esta forma, exponemos una serie de consejos para tratar a las personas con Alzhéimer en el día a día.

– La estimulación cognitiva y el amor 

Son los dos elementos más básicos y útiles para mantener activos a estos pacientes y, en cierta medida, ralentizar el desarrollo de la enfermedad. Además, es necesario que los cuidadores cuenten con una importante red de apoyo de su entorno.

– Paciencia 

Se producen situaciones «bastante complejas» que requieren de una elevada dosis de paciencia por parte de los cuidadores.

– La comunicación verbal y la no verbal 

Son otros de los aspectos que los cuidadores deben fomentar. En este sentido, hay que destacar la importancia de la música ya que ayuda a comunicarse con los cuidadores, así como las expresiones del rostro de la persona que le cuida, el contacto físico, las caricias y las sonrisas.
Puesto que, la comunicación con la persona con alzhéimer según avanza la enfermedad se vuelve cada vez más difícil, llega un momento  que es prácticamente nula con el cuidador o con el familiar que la cuida.
Sin embargo, para comunicarte con la persona enferma y entender y ser entendido, es necesario llevar a cabo unas normas básicas: 
1- Escoger palabras fáciles y frases cortas y sencillas utilizando un tono amable y tranquilo.
2- Si quieres que la persona enferma se concentre en lo que le estas indicando o exponiendo, resulta fundamental reducir las distracciones como la radio o la televisión.
3- Llamar a la persona enferma por su nombre, mirándola a los ojos para asegurarte que tiene tu atención antes de hablarle.
4- Déjale el tiempo que la persona enferma necesite para responder, no le interrumpas.
5- Si ves que la persona enferma está luchando por encontrar una palabra o expresar un pensamiento, trata amablemente de proporcionarle la palabra. 
6- Trate de ser consciente de las preocupaciones de la persona enferma aunque te cueste entenderle.

– Adaptarse al entorno 

Es fundamental que las personas con alzhéimer reconozcan su entorno, que estén rodeados de objetos que les resulten familiares, si realizamos cambios bruscos estaremos favoreciendo la desorientación y los problemas de ubicación en el enfermo.
De esta forma, debemos simplificar el ambiente para reducir la carga cognitiva y facilitar la localización y el empleo de objetos, dejando estos en el mismo lugar y donde se vayan a usar.

– Adaptar tareas y desarrollar rutinas 

Aprovecha los momentos del día en que la persona está menos confundida y con más disposición a cooperar para realizar las tareas más difíciles y proponerle las mismas de manera sencilla y estructurada. 
A su vez, resulta fundamental instaurar rutinas y estructuras fijas de comportamiento, lo que facilitara el buen funcionamiento cotidiano en personas con problemas de memoria.

– Fomentar su autonomía en la medida de lo posible y sin frustrarlo 

Por ejemplo, a la hora de la comida podemos animarlo a ayudar en la preparación de la misma, a poner la mesa, los vasos etc. Esto le ayudará a mantener las habilidades funcionales, realzar el sentido del control personal y aprovechar eficazmente el tiempo disponible. 
Por último, hay que ser conscientes de la carga que supone toda esta situación a la persona que cuida a la persona enferma de alzhéimer, ya sea un cuidador o un familiar. Por ello, es necesario que el cuidador disfrute de tiempo de descanso y desconexión. Para poder desarrollar bien su papel de cuidador no debe olvidarse de cuidar a sí mismo.