Estar al cuidado de una persona en la tercera edad puede ser muy gratificante y al mismo tiempo agotador, sobre todo si no tiene la capacidad para moverse por sus propios medios o padece una enfermedad neurodegenerativa. 

Por lo tanto, es una gran responsabilidad y es importante que la persona que se haga cargo debe ser una persona capacitada que lo trate con paciencia y con cariño para mejorar su bienestar físico, mental y social. 

Por ello, os exponemos a continuación una serie de consejos para mejorar la atención de un adulto mayor en casa y para facilitar su cuidado.

No olvidéis, sin embargo, de que a veces lo mejor es apoyaros con ayuda externa para no sufrir el síndrome del cuidador, debido a que hay personas, como hemos mencionado anteriormente, específicamente formadas en este sector para llevar a cabo esta gran responsabilidad. 

Establece una rutina diaria

Es fundamental que se fijen horarios, en quehaceres del día a día, como el baño, las comidas o irse a dormir, como para otras más de ocio, como salir a dar un paseo, jugar a las cartas con los amigos o practicar algún hobbie.

Esa rutina diaria es la que hará que los mayores que tenemos a nuestro cargo, se sientan seguros, al moverse todo el rato en un terreno conocido para ellos, lo que implica que se motiven y por tanto, se esfuercen más. 

Cuida su aseo personal

Resulta fundamental, ya que les ayuda a prevenir enfermedades, estimulando hábitos de vida saludables.

Lleva un registro de sus medicamentos

La gran mayoría de los mayores, debe tomar varios medicamentos y por lo tanto, pueden confundirse con unos y otros o incluso con la dosis a tomar e incluso automedicarse, hecho totalmente peligroso para ellos.

Por lo tanto, resulta indispensable llevar un control diario de la medicación ya sea en una libreta, bitácora o pastilleros controlados.

Cuida su alimentación

El apetito es menor cuando se es mayor y la tendencia a llevar una dieta menos equilibrada y sin control también, básicamente de un mismo tipo. Es necesario, llevar una dieta variada y equilibrada para evitar problemas de salud y fortalecerse física y mentalmente.

Adapta la casa para evitar riesgos

Es inevitable que llegando a cierta edad, nos volvamos más torpes y más propensos a las caídas y por lo tanto, se debe adaptar el hogar para evitarlo.

Se debe quitar del medio cualquier obstáculo que le impida a la persona mayor  caminar por el hogar con total libertad y con una buena iluminación. 

La estancia de la casa más peligrosa para los mayores es el baño, por lo tanto, debemos: instalar una barra en la ducha para sostenernos, adhesivos antideslizantes en el suelo de la ducha para no resbalarse, alfombra antideslizante debajo de la alfombrilla de tela etc.

El hecho de que se sientan seguros les hará estar más independientes y felices. 

Proporciónale afecto y compañía

El afecto familiar que deben recibir los adultos mayores es lo principal en su cuidado. Dar amor y cariño a un adulto mayor le da confianza y le sube la autoestima.

Incluso, en muchas de las ocasiones, entre el cuidador y la persona a su cargo se crea un vínculo especial, algo que resulta fundamental en el día a día.

Motívale física y emocionalmente

Si tenemos a la persona mayor a nuestro cargo debemos: Escucharla, mimarla, motivarla etc. para que salga a pasear o intente resolver un crucigrama.

Debemos estimular su mente con juegos o adivinanzas, por ejemplo, y animarla a que participe en actividades, ya sea en casa o fuera con otras personas. En definitiva, intentar que lleve una vida lo más activa y saludable posible.

Imprescindible como forma de prevenir la inmovilidad y los trastornos de memoria. 

Ayúdale a mantenerse socialmente conectado

Incluye a las personas mayores en las conversaciones. Ni te imaginas lo que puedes aprender y disfrutar escuchándolos. De esa manera, se sentirán más realizados e integrados socialmente.

Establece responsabilidades 

Con el resto de familiares. Es aconsejable realizar un “planning”, plantilla o cuadrante entre todos los cuidadores indicando los días, horas y labores a desempeñar por cada uno. Es importante que todos estén de acuerdo con el plan, para que nada repercuta en la persona mayor que se tiene a cargo.

Tómate tiempo para ti mismo

Si tienes a una persona mayor a tu cargo, llega un momento en el que necesitas un respiro familiar. Tómate una o dos horas cada día para hacer lo que más te gusta, en lo posible fuera de casa y no en compañía del anciano que cuidas. Si no tienes a nadie más que te ayude, contrata a alguien para que esté unas horas nada más en la casa y tú puedas hacer lo que quieras.

En mSoluciona Las Rozas ponemos a tu disposición un servicio de cuidado a mayores e incluso de internas, para situaciones como estas, en las que tomarte un respiro resulta fundamental.