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¿Cómo afecta el frío a nuestros ancianos?

Nuestro cuerpo es más listo de lo que pensamos, y varía según el contexto para adaptarse a unas u otras condiciones. Una de estas variaciones se centra en la temperatura, que se mantiene constante para paliar los cambios ambientales.

A medida que nos vamos haciendo mayores, sin embargo, se van produciendo cambios en nuestro metabolismo que afectan a la termorregulación, por lo que los ancianos tienen menos capacidad de adaptación a las temperaturas externas.

Esta es la razón por la que las personas mayores toleran mal tanto el frío como el calor. La piel cada año va siendo más y más fina y se desnaturalizan los receptores cutáneos para percibir con certeza cuál es la temperatura ambiental, por lo que un anciano tiene dificultades para percibir bien el frío o el calor.

Cuando nuestro cuerpo se enfrenta a ocasiones de mucho frío, se pierde más calor que el que se produce y los vasos sanguíneos de la piel se contraen para conservar nuestra temperatura corporal. El corazón debe entonces bombardear la sangre a través de los vasos sanguíneos contraídos, lo que puede dar lugar a un aumento de la presión arterial y ocasionar un infarto de miocardio.

Para poder paliar estas enfermedades, se quiere poner boca de todos el llamado “envejecimiento activo”, potenciando la actividad física moderada en ancianos.

2019-03-07T18:22:13+00:00